Mohamed El Ghaidouni, 19/98/2025
En los últimos días, ciertos medios han insistido en trasladar al lector la idea de que el gobierno andaluz y, en general, las administraciones autonómicas en España estarían favoreciendo al islam frente al catolicismo en la enseñanza pública. El argumento se sostiene en el incremento porcentual de la inversión en profesorado de religión islámica, mientras se señala un ligero retroceso en la financiación destinada a docentes católicos. Sin embargo, un análisis riguroso de los datos desmonta esa narrativa y revela una realidad muy distinta.
Proporción de docentes y alumnado: una diferencia abismal.
Si se observa la situación en Andalucía, la comparación resulta elocuente:
• Profesores de religión católica: alrededor de 1.928 docentes (curso 2021–22).
• Profesores de religión islámica: 112 docentes (curso 2024–25).
En términos de alumnado, el desfase es todavía más evidente. Según los últimos datos disponibles, los alumnos musulmanes en Andalucía superan los 59000, lo que supone que cada profesor de religión islámica atiende a más de 600 estudiantes. En contraste, los alumnos católicos se cuentan por centenares de miles, pero con una proporción mucho más favorable: apenas unos pocos cientos por cada profesor.
En Madrid, el panorama es similar:
• 819 profesores de religión católica (2024–25).
• 57 profesores de religión islámica (2024–25).
Mientras en la capital de España hay un docente católico por cada pocos centenares de alumnos, los docentes islámicos se reparten entre decenas de miles de estudiantes musulmanes, con ratios mucho más desproporcionadas.
En Cataluña, donde se habla de una supuesta “implantación masiva” del islam, los números son todavía más reveladores:
• Más de 102.000 alumnos musulmanes escolarizados.
• Sólo 5 profesores de religión islámica asignados en un plan piloto iniciado en 2020.
Resulta difícil sostener con honestidad que exista un privilegio, cuando un profesor debe cubrir decenas de miles de alumnos sin posibilidad real de atender la demanda.
El marco legal: igualdad de derechos, no privilegios
Conviene recordar que la presencia de la religión islámica en la escuela pública no responde a una “imposición política reciente”, sino al Acuerdo de Cooperación entre el Estado Español y la Comisión Islámica de España (Ley 26/1992), equiparable a los acuerdos firmados con la Iglesia católica y las federaciones evangélica y judía. Este marco legal reconoce el derecho de los alumnos de estas confesiones a recibir enseñanza religiosa en igualdad de condiciones.
Además, la legislación establece que ningún gobierno autonómico puede contratar docentes de religión si no existe una demanda previa por parte de las familias. Es decir, tanto los profesores católicos como los musulmanes son contratados únicamente en respuesta a las solicitudes de los padres.
El discurso mediático: porcentajes frente a realidades
Es cierto que el gasto en profesorado islámico en Andalucía ha crecido un 42 % en un año. Pero conviene matizar: ese aumento responde a una base muy pequeña (112 docentes) y a una demanda creciente de familias musulmanas que, hasta ahora, se encontraban en una situación de abandono educativo en esta materia.
En contraste, los profesores de religión católica continúan representando una abrumadora mayoría en todas las comunidades autónomas. De hecho, a nivel estatal se contabilizan más de 36.000 docentes de religión, de los cuales la práctica totalidad son católicos. Frente a ellos, los profesores islámicos según el observatorio Andalucía de la Unión de Comunidades Islámicas de España se limitan a 311 profesores.
Conclusión: desmontando el relato del agravio
Los datos son claros:
• Los alumnos musulmanes tienen derecho a recibir enseñanza religiosa en las mismas condiciones que los católicos, pero la realidad es que su acceso es mucho más limitado.
• La proporción profesor/alumno muestra un desequilibrio estructural, con ratios desorbitadas para el alumnado musulmán frente a ratios muy reducidas para el alumnado católico.
• El aumento porcentual del gasto en profesores islámicos no significa privilegio, sino un ajuste mínimo para corregir una situación de discriminación de hecho.
Lejos de existir una ventaja para el islam, lo que tenemos en España es un sistema que sigue estando ampliamente dominado por la enseñanza de religión católica, tanto en número de docentes como en recursos. Presentar lo contrario es una estrategia mediática de la extrema derecha que busca alimentar la desconfianza hacia la comunidad musulmana, a costa de manipular datos y porcentajes sin atender al contexto real.